Consejos para cuidar la espalda

¿Sólo te preocupas por la celulitis y las cartucheras? Haces mal, tarde o temprano tu cuerpo te dará la voz de alarma. Ve derecha al problema. He aquí las soluciones.

Aparte de ser uno de los mayores objetos de deseo –no hay nada más sexy y sugerente que mostrar o insinuarla–, la espalda tiene como principal misión, ni más ni menos, que la de proveer soporte a nuestro cuerpo, así como aportar flexibilidad y movimiento… Casi nada. Aun así, se trata de la eterna olvidada. No es hasta que sufrimos los achaques producidos por las malas posturas o el estrés, traducidos en contracturas, dolores cervicales, lumbago…, o hasta el mismo momento en que la sacamos a tomar el aire en verano y observamos sus imperfecciones: manchas, granitos, flacidez…, cuando nos empezamos a preocupar por ella. Una correcta higiene postural, una tabla de ejercicios adecuada y estiramientos específicos, los tratamientos adecuados en cabina y una rutina de cuidados en casa te permitirán lucirla como lo hacen las estrellas del celuloide.

1. VUELTA AL COLE

Acude a una de las nuevas escuelas si quieres mejorar la postura.

El dolor de espalda es la primera causa de absentismo laboral en España, actualmente casi el 70% de la población sufre o ha sufrido molestias. ¿Las razones? Nuestro desenfrenado ritmo de vida, el estrés, las malas posturas… No es de extrañar que las escuelas de espalda estén proliferando en los últimos años. En ellas primero te hacen un diagnóstico, tras una exhaustiva exploración, y en algunos casos, como en Shiatsu Assari (www.shiatsu-assari.com), con ayuda de un software de última generación, que analiza la postura, la flexibilidad y la competencia muscular. A partir de aquí, recibes unas clases particulares para generar conciencia del cuidado de tu columna. En ellas inciden en los malos hábitos, dan las pautas para corregirlos, enseñan una serie de ejercicios y estiramientos y, si es necesario, aconsejan pruebas y tratamientos complementarios.

2. EN LA CAMA

Los colchones de viscoelástico son los más adecuados para dormir bien.

Pasamos más de un tercio de nuestra vida en la cama. Dormir es vital para recargar energías y recuperarnos de las presiones diarias. De ahí la importancia a la hora de elegir el colchón. Éste no debe ser ni demasiado rígido (agarrota la espalda al no respetar su curvatura), ni excesivamente blando (sólo conseguirás hundirte). ¿Entonces? Necesitas uno capaz de adaptarse a tu cuerpo como los de la marca Tempur, a base de viscoelástico, que tienen una estructura firme pero que permite aliviar la presión. Y recuerda que la vida de un colchón es de diez años, pasada esta fecha sustitúyelo por uno nuevo. La postura que adoptamos a la hora de dormir también es básica. Existe unanimidad entre los expertos sobre el rechazo a hacerlo boca abajo. La ideal es la fetal: de lado con las caderas y piernas flexionadas.

3. EN EL GYM

Trabaja cada músculo aisladamente para cuidar y prevenir

Si perteneces al club de las que sufren dolor de espalda, sabrás que no toda gimnasia es conveniente. De hecho, existen técnicas destinadas a tu caso, por ejemplo,clases de callanetics, una disciplina que se practica en una atmósfera relajada, trabajando aisladamente cada músculo con movimientos suaves y precisos. Clases destinadas a la espalda que combina técnicas de educación postural con natación terapéutica.

4. AL SOL

Los láseres Q-Yag y Fraxel acaban con las manchas y marcas de acné

Hidratación diaria, exfoliación semanal y filtro solar en verano son las claves para mantener una piel perfecta. Pero puede que ya sea tarde y los lentigos solares (manchas y pecas) hayan invadido la zona. La solución: el láser Q-Yag, que los destruye convirtiéndolos en pequeñas costras que con el paso de los días se caen. Sólo necesitarás una sesión y, en caso de manchas residuales, otra de repaso. Pero debes evitar el sol durante un mes y medio y utilizar filtros altos siempre. En caso de tener cicatrices de acné lo mejor es el Fraxel, que permite una penetración más profunda estimulando la producción de colágeno y ayudando a la regeneración del tejido. Los precios de ambos dependen del tamaño de la zona a tratar

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